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Colección de Aforismos

EL CIELO


Un hombre, su caballo y su perro, caminaban por una calle. Después de mucho caminar, el hombre se dio cuenta que él, su caballo y su perro, habían muerto en un accidente. A veces los muertos toman tiempo para darse cuenta de su nueva condición.

La caminata era muy larga, montaña arriba, el sol era fuerte y ellos estaban sudados y con mucha sed. Necesitaban desesperadamente de agua. En una curva del camino, vieron una puerta magnífica, toda de mármol, que conducía a una plaza con piso de oro, en el centro de la cual había una fuente de donde salía agua cristalina.

El caminante se dirigió al hombre que en una casilla vigilaba la entrada.

El hombre quedó muy desilusionado porque su sed era grande. Pero él no bebería, dejando a sus amigos con sed. Así, prosiguió su camino.

Después de mucho caminar montaña arriba, con sed y cansancio multiplicados, llegaron a un sitio, cuya entrada estaba marcada por una puerta vieja semi-abierta. La puerta se abrió hacia un camino de tierra, con árboles a los dos lados que le hacían sombra. A la sombra de uno de los árboles, un hombre estaba acostado, parecía que estaba dormido, con su cabeza cubierta con un sombrero.

El hombre, el caballo y el cachorro fueron hasta la fuente y mataron la sed.

El caminante quedó perplejo.

 

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