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Colección de Poemas

LA GAVIOTA Y EL PEZ

 

La gaviota se arrojó intrépida al mar

para enfrentarse a su alimento viviente.

La lucha fue momentánea e imperceptible,

porque la fragilidad del pequeño pez cedió

para así ser absorbido y engullido

mientras su asesina levantaba vuelo.

 

Cuando la gavina se mecía en el viento cálido

se oyó un disparo ensordecedor, certero y experto,

que se apoderó de las olas.

La gaviota perdió altura estrepitosamente

y cayó desgarrada en la arena de la playa.

Su cuerpo moribundo dejó de jadear.

 

El cazador furtivo se abalanzó sobre ella y la tomó férreamente,

muy ufano, exhibiéndola con una sonrisa descontrolada

dibujada en sus labios resecos.

Su traje de baño, diminuto y fosforescente,

relucía mucho más por la incandescencia del Sol imperial.

 

Todos sus compañeros celebraron con él

Por el fácil trofeo conseguido,

Bebiendo dos botellas de ron,

Casi vacías desde hacía ya tiempo.

Las esbeltas mujeres brincaban, sin armonía,

con delirante alegría y desparpajo

mostrando todas sus cuerpos artificiales,

suficientemente bronceados y torneados,

repletas de una sexualidad satisfecha.

 

Salieron todos corriendo hacia ninguna parte,

Dejando tras de sí una mancha amorfa

Y muerta en la naturaleza.

No hay responsables,

Sólo hay una gaviota y un pez menos en el firmamento. 

 

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