Regresar a

Regresar a

Colección de Poemas

LA OCTAVA NOVIA

 

Hay veces que no sabemos qué hacer;

si confesar esos sentimientos ocultos,

no simplemente a la brisa, a la noche o al mar,

sino a esa persona que uno siente

como si le perteneciera por completo.

(Qué locura lo que estoy diciendo).

O por el contrario,

darle paso al olvido,

para que éste se apodere de nuestra mente, ya demente

y así poder facilitarnos

tragar este remordimiento inevitable

que no nos deja ya vivir tranquilos.

¿Por qué el amor se siente de esta manera?

¿Cómo hacer para que la timidez (noble enemiga)

caiga derrotada y así acabar con esta tortura?

¿Con esta locura?

Es el temor a la duda,

es la inseguridad que no sientas lo mismo que yo.

Es el miedo de oír de tus labios

cuando te conozca personalmente

que yo no te intereso.

Pero, sin embargo, saber que te debes emocionar,

que tus ojos deben brillar cuando me veas,

con un resplandor de relámpago en el horizonte.

Intuir que debes sentir algo por mí.

Cada vez que te veo no puedo dominar mis ojos.

El imán poderoso de tu cuerpo de sonidos los desvía

irremediablemente hacia ti.

Quisiera no sólo contemplarte,

sino también abrazarte y llegar a besarte.

Porque te quiero para mí y no permitiré

que otro marchite tu frescura y belleza.

Quizás algún día llegues a descubrirlo.

No puedo seguir preocupándome injustamente.

Será en el momento y lugar precisos.

Te lo puedo asegurar con una firmeza inusitada.

Mientras tanto escribo esto,

que para mí es tan profundo y delicado,

esperando que pronto pueda tenerte

completamente a mi lado.

Ven, por favor, que te necesito,

ya que tú eres la única mujer

que podrá apagar y contener

el incandescente fuego rebelde

alojado en mi corazón.

Que me quema como hoguera de invierno.

Es increíble, verdaderamente,

que a pesar que todavía no te conozco,

que estamos incomunicados,

que seas apenas una foto de revista,

yo pueda sentirte siempre junto a mí,

porque tengo tu imagen tatuada

en mis pensamientos.

Eres mi causa y mi consecuencia.

Sólo déjame pensar en mis sueños

lo que pasará cuando te abrace,

cuando te desnude, aunque no quieras,

aunque tenga que forzarte,

y te penetre en la oscuridad

de esa esquina solitaria que frecuentas.

Te advierto desde ahora,

si me rechazas te mato con sangre,

pero primero te hago sentir mi alma,

así que ya sabes, pórtate bien y protégeme

para siempre.

Esta noche te espero impacientemente,

con la excitación de un respirar jadeante,

para que seas mi octava "novia" en este año interminable

y luego acompañes a los otros siete cadáveres

en el delirio terrestre de mi semen

mezclado con el calor de tu sangre oscura.

 

Regresar a

Regresar a

Colección de Poemas