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Colección de Poemas

POEMA DE ESPERA

 

Debo indicar que estas líneas las escribo por el más simple y vulgar ocio.

Si no existiera la escritura, díganme ustedes,

¿qué otra cosa se podría hacer

mientras se está a la espera del regreso de la mujer querida,

teniendo un lápiz carcomido y una hoja en blanco

esperando con ansiedad a que rayen sobre ella?

 

Sala de espera, angustia de incertidumbre.

La escritura está hecha como terapia

para tranquilizar los nervios y la melancolía.

 

Poema sin contenido, sin significado preciso.

Es realmente un poema de espera.

Porque este poema también sufre esperando, solitario, inédito,

no por el regreso de una mujer,

villana y desconsiderada,

sino porque un editor lo quiera publicar.

 

Mientras tanto, los dos seguimos unidos

con una esperanza que no consideramos infinita,

aunque en complicidad hagamos que lo sea.

 

Al suicidarme no seguiré esperando,

si rompo en mil pedazos esta hoja,

el poema tampoco tendrá que esperar más.

Sin embargo, nunca me atrevería a realizar ninguna de estas dos cosas,

aunque si se me obligara a tener que elegir irremediablemente,

no dudaría en escoger mi inmolación,

porque ahora a esta simple hoja la respeto demasiado.

 

Ya su vida tiene pleno sentido.

Con este escrito insignificante sobre ella

puedo darme cuenta que se siente totalmente satisfecha, conforme, agradecida.

 

No la podría asesinar vilmente.

Porque la trascendencia de la palabra escrita

siempre deberá superar

al ínfimo período de tiempo que nos han regalado sin pedirlo.

Larga vida, pedazo de hoja blanca manchada de negro.

De todas maneras, tu castigo será

la espera eterna.

 

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